El heredero peruano de la Fania all Stars

En tiempos de One Direction y Los Wachirastas, aún resuena ese ritmo retador y elegante llamado Salsa Dura. César Vega, el ‘Sonerito de Huacho’, y la comunidad ‘Salchicha con Huevos’ lo confirman. Se soltaron los caballos.

26 Ene 2014 | 5:23 h

Texto: Renzo Gómez Vega.
Fotografía: Luis Centurión.

Aunque no figure en la programación de la tele ni se escuche en el dial de las radios comerciales, la salsa dura es un remolino que continúa dando vueltas por allí, un eco legendario que se resiste a perderse en la nada, y que está dispuesto a imprimirle ritmo y sabor a nuestros días.

Es sábado en Huacho. Mientras el sol se marcha, la rumba recién calienta. Estamos en La Flecha, un club deportivo que ha dejado la pelota por un momento para viajar a un pasado donde los elepés nos ponían a danzar al compás de las agujas.

Es el Expo Salsa Vinilo 2014, segundo encuentro de coleccionistas organizado por la comunidad 'Salchicha con Huevos'. Liderados por Alexander García, este grupo se ha tomado bien a pecho la difusión de la salsa: producen un fanzine desde hace nueve años y un programa de televisión desde hace dos.

La apuesta es ambiciosa, pero no ha tenido pegada. El local, que es pequeño, parece más grande por los vacíos. Aun así, nada desanima a los conocedores que exhiben, orgullosos, su cargamento traído desde Lima. Se encuentran desde rarezas como Sabotaje, un conjunto chiclayano de inicios de los ochenta,  o Tromboranga, una orquesta de Barcelona-España, hasta caras más familiares como las de Ismael Rivera, Roberto Roena y Héctor Lavoe.


De hecho, el rostro de 'El Cantante de los cantantes' decora las amarillentas paredes del lugar, a través de cuatro posters. La exposición ha concluido y ahora es el turno de la descarga. Cada coleccionista coge un instrumento. De pronto, entre el  güiro, las maracas y el bongó, se abre paso una voz que ha puesto a todos a gozar. Es César Vega.

Soñando despierto

Ha pasado más de una hora y el muchachito que anoche alborotó el evento no se aparece en la cebichería acordada. Lo hará media hora después. Pedirá una limonada, un cebiche mixto y sonreirá como si nada.


Aunque lo niegue, César Vega ha adoptado las puntuales costumbres de Héctor Lavoe, su máximo ídolo, al que escuchó por primera vez cuando tenía nueve años. En el colegio comenzó a cantar música criolla, pero la salsa lo atrapó. A tal punto que lo hizo abandonar la universidad hasta en dos ocasiones. “No duré ni una semana. Paraba tocando carpetas”, dice.

Su debut en la tarima ocurrió mucho antes. Exactamente a los 15 años. Hugo Ábele, el empresario que trajo a Lavoe a Lima en 1986, lo invitó al show de 'Pacho' Hurtado, el doble que revive al 'Jibarito'.  


Poco antes del final de la presentación, Hurtado le dijo que subiera para cantar 'Mi gente'. El rumor cuenta que César lo hizo tan bien que 'Pacho' tuvo que quitarle el micro.

La fijación que tenía por el boricua era tan grande que un año después se tatuaría su nombre en el brazo izquierdo. “Mi mamá me quiso botar de la casa, pero como no había cómo borrarlo, lo aceptó”. Con el tiempo, tomó distancia e inició su propio camino. “De chibolo tuve el sueño de ser el Héctor Lavoe peruano. Gracias a él conocí la salsa. Pero luego, por consejos, comencé a ser César Vega”.

Reventó


No es necesario hundirse en el pasado para hablar de soneros. Se trata de una clase privilegiada. César ya se considera uno sin sonrojarse. “Aprendí a rimar, improvisar y crear historias. Como dice Larry Harlow: un sonero es melodía y poesía. Yo creo tener ambas cualidades”.

A sus 20 años, el 'Sonerito de Huacho' como le llaman ya se midió con varios pesos pesados. Si no que lo diga Walter Andrade 'Waltinho', un chalaco cincuentón que  integró la orquesta de Tommy Olivencia. La misma donde brillara Frankie Ruiz. 'Waltinho' intentó 'bajarlo' al decirle que era un chiquillo sin experiencia.

“Yo he viajado por todos los países. Dime a cuántos fuiste tú y ahí recién empieza la batalla”, lo vaciló entre coro y coro de Quítate tú, hit de la Fania All Stars.

César lo dejó fuera de combate en segundos. “Sé que ha viajado por todo el mundo y eso se respeta. Pero lo que no sabe la gente es que yo viajé con él y él me cargó las maletas”. El público explotó en risas. Duelo terminado.  


En setiembre del 2012, el sonerito le hizo coros a Rafy Santana, el puertorro que le rinde homenaje a Héctor Lavoe desde hace dos décadas. “Le iba a pedir una foto, pero él me la pidió a mí. Fue emocionante”. Era la primera vez que César acompañaba a un artista internacional.

Derrochó tanto talento, que al mes siguiente lo premiaron al juntarlo con Miguel Ángel 'Meñique', un panameño de 81 años que fue solista, en sus buenas épocas, de Willie Rosario, Charlie Palmieri  y nada menos que Tito Puente, el 'Rey del Timbal'. El huachano estaba en su salsa.


Del 2013 tampoco puede quejarse. Compartió escenario con La Misma Gente de Colombia, una agrupación más antigua incluso que el Grupo Niche. Además, grabó un tema, 'El Gran Conquistador', para el disco por el 30 aniversario de la orquesta Bronko, de Venezuela.

Por si fuera poco, cantó al lado de Beto Alisson, el mítico cantante de Aníbal López y La Única, quien le aconsejó desarrollar su propio estilo. “Cada mes agarro un cantante y me pongo a estudiarlo”, dice César con una disciplina que ya hubiera querido su 'viejita' que tuviera en las aulas.

Horas felices

La ley indica que los hijos  de un 'bravo' están condenados a vivir bajo la sombra. Con el sonerito pasa lo contrario. Su papá, de quien heredó el mismo nombre, fue una voz que causó furor en los años ochenta, con agrupaciones como Hit Parade y Saborenko.

Lamentablemente, Vega Zegarra arruinó su carrera, bebiendo más copas de las que debía. “Mi vida no se parece a la de Héctor (Lavoe), pero la de mi papá sí. Mi papá es mi adoración, pero es un Pedro Navaja”, me señala entre risas para digerir la pena.


Hace poco ambos cantaron en la inauguración de un restaurant. En el video, el padre interpreta 'Todo tiene su final'. A la mitad de la canción César le arrebata el micro y se pone a sonear.  

“Aplausos para César Vega. Oye, es el mejor de Huacho. Y cantantes como yo solamente somos unos muchachos (...) Cuando los dos nos juntamos tenemos el mismo son. A este tipo lo quiero con el alma y con el corazón”. En esos tres minutos, el señor se jala la melena e intenta mirar hacia otro lado. Cuando la canción acaba, desaparece de escena. No es tan difícil adivinar hacia dónde iba.

De ti depende

Hace una semana César decidió separarse de Son de la Calle, la orquesta huachana donde permaneció los últimos cuatro años. Cree que ya es ahora de dar el gran salto.  

Uno que lo lleve hasta Nueva York, donde tiene posibilidades de formar parte de dos orquestas:  NG Lebron (los herederos del afamado conjunto boricua), con quienes ya cantó en Lima, y New Swing Sextet.  


El próximo 19 de abril César Vega estará al lado de un gigante de la Salsa: Herman Olivera, llamado el 'Sonero del Siglo XXI' y ex cantante de la orquesta de Eddie Palmieri, quien festejará  35 años de vida artística.  Si se lo propone, César no solo dejará en alto el nombre de Huacho y el Perú, sino que hará que la Salsa Dura se suba a la tarima como en sus mejores épocas. Para vivir. Para no morir.

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