Bus sin permiso provoca otra tragedia en la Panamericana Sur

25 Ene 2014 | 4:30 h

Arlen Palomino.
Arequipa. 

Escarbó desesperadamente con las manos hasta que pudo recuperar a su pequeño Royer (05) enterrado en un banco de arena.  No le alcanzó el tiempo para salvar a su hija Ruth (03) que perdió la vida junto a seis pasajeros del bus de la empresa Gil Muñoz.

Royer Coriapaza Conza viajaba en la unidad de placa A2W - 958. Había partido  de Arequipa a la diez de la noche, rumbo a Acarí (Caravelí). El accidente ocurrió aproximadamente a la 1.30 de la madrugada, en el kilómetro 860 de la carretera Panamericana Sur, en la peligrosa Quebrada del Toro, al ingreso a las playas de Camaná. El chofer Jaime Oyola Huamaní conducía a gran velocidad. Royer alcanzó a escuchar que los frenos fallaban, pero nadie confirmó la versión.

En una de las curvas invadió el carril contrario sin notar que se acercaba un tráiler en sentido contrario. Oyola quiso regresar a su carril, pero no pudo. Perdió el control de la unidad y terminó volcándose sobre su lado izquierdo, una lomada de arena. La tierra entró por todas las ventanas, narraron los heridos.  

Diez horas después del accidente, Royer está sentado a un costado de la camilla de su hijo, en el área de emergencia del hospital de Camaná. Tiene la cabeza ensangrentada. Su bata azul luce igual. Con la mirada perdida recuerda que llegó de Puno a la ciudad de Arequipa con su hermana Liz Coriapaza (22), su esposa Vilma Apaza (23) y sus dos hijos. Toda la familia se dirigía a Caravelí para trabajar cosechando aceitunas

A unos metros, en un pasillo cerca a la puerta de ingreso del nosocomio, está Liz. Espera en una camilla. Tiene varios golpes por el accidente, pero el dolor más grande que lleva es haber perdido a su sobrina. 

"Cuando chocamos sentí cómo la arena me enterraba, salí como pude y empecé a escarbar", cuenta con lágrimas en los ojos. 

Liz sacó a su sobrina Ruth y a su cuñada (Vilma). Salieron por la ventana del bus y una camioneta los llevó hasta el peaje. Allí fueron trasladados a una ambulancia. "Me dijeron que mi sobrina estaba dormida, pero ya había muerto", cuenta. 

Junto a Liz había otros heridos que esperaban en camillas y sillas de ruedas. El hospital de Camaná solo puede atender ocho pacientes por emergencia a la vez. Ayer llegaron 39 heridos.

El director de la institución, Ricardo Ruiz Rojas, confirma que su espacio es limitado. Debido a que tiene la categoría de hospital tipo II no hay Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y su banco de sangre casi es inexistente. Por ello, estabilizaron a los heridos más graves y luego los enviaron al hospital Honorio Delgado en Arequipa. Con apoyo de EsSalud y el Centro de Salud de Ocoña usaron tres ambulancias. 

Los médicos y enfermeras no tuvieron más opción que habilitar el auditorio del hospital como centro de atención.  
Ruiz dice que la decisión forma parte de su plan de emergencia. También se brindó servicios médicos en los consultorios externos. El hospital de Camaná es el único desde Nasca (Ica) hasta El Pedregal (Arequipa). 

RESCATE
Mientras los heridos luchaban por su vida en el nosocomio, en la carretera policías y representantes del Ministerio Público recuperaban los cadáveres del bus. En el rescate, el esposo de la pasajera María Martínez Ramírez (44) llegó a la zona para buscarla. En la escena solo vio cadáveres de varones. Se alimentó de una falsa esperanza  pensando que su esposa estaba viva en el hospital de Camaná. No la encontró. Volvió al lugar del accidente y descubrió que María estaba debajo del carro. No pudo más y cayó de rodillas derrotado. 

Con un cargador frontal levantaron el bus, luego sacaron los seis cuerpos de las víctimas. El resto de fallecidos fueron identificados como Cleofe Leandres Nina, Enrique Lizárraga Saavedra, Valentín, Leonardo Colque, Román Machaca Colca y el policía Javier Zavala Delgado

Este último regresaba de Arequipa a su dependencia policial en Acarí. Zavala era un suboficial destacado. Hace dos años fue condecorado como Policía del Año. Era especialista en actividades de Participación Ciudadana. Sus familiares pudieron reconocerlo en la morgue de Camaná. 

Debido a su gran labor, sus compañeros le rindieron un homenaje póstumo. Cerca a la 1.00 de la tarde de ayer lo sacaron cargado en hombros. El drama que se vivió ayer en Camaná tuvo la misma cara, la del dolor. 

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