En Arequipa 70% de trabajadores tienen bajos sueldos y carecen de beneficios

Cifras preocupantes. Un documento del funcionario Rolando Fabián y aportes del Observatorio Socioeconómico Laboral confirman que los puestos de trabajo son precarios. Además de sueldos bajos, sus empresas no otorgan beneficios: seguro, CTS, gratificaciones. Tampoco aportan a un fondo de jubilación.

25 Jun 2013 | 5:23 h

Juan Luis Silvera Quispe.
Arequipa. 

El crecimiento económico del Perú parece que no llega a los bolsillos de los trabajadores. En los últimos 26 meses, el Perú recibió un flujo importante de inversiones que creó empleo, pero precario. Ello se refleja en la reducción de la tasa nacional de desempleo que retrocedió casi tres puntos a casi 7,9%. Pero esos nuevos puestos son informales: con bajos sueldos y sin ninguna protección al trabajador en el presente ni en el futuro .

En Arequipa la realidad no es distinta. La cifra es equivalente . Basta con echar un vistazo a las calles: vendedores de golosinas, comidas, ropas e incluso mascotas, pugnan por concretar una venta . Trabajadores de las industrias, pymes, supermercados, que laboran más de 10 horas, fuera de planillas y no gozan de ningún beneficio social. 

En 2005 se tenía 381 mil trabajadores fuera de la ley y para 2011 la cifra creció a 432 mil , según la  Gerencia Regional de Trabajo. 

El director de Promoción del Empleo y Formación Profesional de la Gerencia Regional de Trabajo, Rolando Fabián Camarena, explica que este fenómeno social tiene mayor presencia entre las Medianas y Pequeñas Empresas (Mypes).

"Están seguidos por los independientes, los que realizan trabajos en una empresa familiar y dependientes de una empresa", asegura. Sus ingresos ascienden entre S/. 30 y 50 soles, monto suficiente para salvar el día, pero que no servirá a futuro. No gozan de ningún seguro de salud, tampoco aportan a un fondo de jubilación, etc. ¿Qué pasará cuando lleguen a los 60 años y su fuerza laboral disminuya? No solo tienen que redoblar esfuerzos para automantenerse, muchos de ellos tienen la carga de sus padres, más ancianos, añade Rolando Fabián.

El Ministerio de Trabajo intentó erradicar la informalidad laboral desde 2006 en todo el país. Aplicó el Plan de Registro Obligatorio de Trabajadores en Planilla (RETO), pero hasta el 2011 solo formalizó a 10 mil . Esta cifra no representa ni el 1% de los 3 millones 200 mil informales que hay en el país, según la última Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO). 

Para ser más claros, dice Fabián Camarena, de cada diez, siete tienen autoempleos. Y al menos 65 mil jóvenes en Arequipa no estudian ni trabajan .  El funcionario agrega que esta mano de obra al no ser aprovechada deja de ser un "bono demográfico" (fuerza laboral extra) y se convierte en un gasto para el Estado y sus familias. 

"Pocos son mantenidos por sus padres, y la gran mayoría, presumimos, se estarán dedicando a la delincuencia", agregó. 
 

MENOS PROFESIONALES

La mayor cantidad de trabajadores que laboran fuera de la ley solo tienen secundaria completa (75% de la PEA ocupada) . Las estadísticas lo comprueban. Según la coordinadora regional del Observatorio Socio Económico Laboral, María del Carmen Miranda, de cada diez solo dos tienen una profesión.

"En Arequipa la tasa de desempleo es 5,2%, eso refleja el nivel de autoempleo que hay ", dice. Los trabajos formales en Arequipa son 202 mil 521 superan 432 mil 576 ilegales. La diferencia salta a la vista.  Hasta los profesionales están  inmersos en  la informalidad. La funcionaria aclaró que un trabajador fuera de planilla adquiere esta categoría.

Un informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) revela que en 2005 habían 146 mil 467 colaboradores profesionales sin derechos, que trabajaban en diversas empresas. Este número aumentó a 188 mil 772 el año 2011. 

El intendente regional de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat), Federico Guerra, advirtió que la informalidad genera un grave perjuicio a las arcas del Estado por la millonaria evasión de impuestos. Un ejemplo claro son los comerciantes que trafican mercaderías en el sur peruano sin pagar impuestos.

La presidenta de la Asociación de Comerciantes Informales del Cercado de Arequipa, Blanca Ticona Marín, dice que no es sencillo ser informal.

"Muchas veces los municipales nos quitan nuestras cosas, debemos caminar bajo el sol y en medio del humo de los carros para llevar algo de comer a nuestras familias", manifiesta. Solo en el Cercado hay un promedio de 200 personas que se dedican a la venta ambulatoria. Esas son las contradicciones que aún no ha resuelto el esplendor de la economía peruana: con cifras en azul que no se reflejan en las calles. 

 

Industria con más informales

Según un estudio de la OSEL, el sector con mayor informalidad en Arequipa es servicios (restaurantes, malls, etc.) con un 30,9% en 2011. Le sigue el rubro extractivo (minería informal) con un 23,5% ese mismo año. Después está el comercio (21,1%), industria (12,3%) y otros sectores ocupan un 12,1%. 

El año 2005 el porcentaje de informalidad en los sectores comercio (26,9%) y extracción (24,4%) eran superiores a la data de hace dos años. 

El Perú ocupa el segundo lugar con mayor subempleo a nivel internacional, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la OIT.

 Costa Rica lidera la lista con 13,8%. Perú le sigue con 12,2% y en tercer lugar está Colombia con 11,7%. El subempleo, al igual que la informalidad, es un fenómeno social ante la falta de trabajo estable. 

Rolando Fabián asegura que la informalidad desaparecerá con una mejor capacitación en las personas."La Región debe iniciar proyectos para instruir a la gente". 

 

ENFOQUE

Alex Añari Cámero

El precio de ser formal en el perú

Los trabajadores informales existen porque no hay trabajo o porque hay muchas exigencias para que las empresas pequeñas se formalicen. Esto no es nada raro en Perú y ocurre en muchos países de Latinoamérica. Si el Estado quiere formalizarlos debe ofrecerles beneficios y ya no asustarlos tanto con los millonarios impuestos que cobra la Sunat. Hay casos paradójicos. A un negocio pequeño la Sunat no le perdona nada ni le espera para que pague sus tributos atrasados, pero a la empresa grande sí, cuando debería ser al revés. Por eso muchos comerciantes prefieren ser informales, porque sus ingresos no les alcanza para tributar y porque estos tributos los asfixian demasiado. En lo que sí se debe poner mano dura es en el contrabando, que también forma parte de la informalidad. El contrabandista se acerca más al delito de fraude, porque no solo evade tributos, sino que su mercadería fue obtenida ilegalmente. Al menos un microcomerciante tuvo que comprar su bolsa de golosinas de una tienda y desde ahí ya cumplió con aportar sus impuestos. Buscarle una solución a este problema es responsabilidad del Estado.

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