Bigote de Gato: Un circo que nace en el arenal

Con su proyecto de un circo comunitario en Villa El Salvador, el grupo Bigote de Gato ha sido reconocido como "punto de cultura" en Lima. Enseñan malabares y acrobacias a niños de su distrito.

24 Mar 2013 | 16:41 h

Texto: Raúl Mendoza.
Fotografía: Sharon Castellanos.


Cae la tarde en Villa El Salvador y en un parque del grupo 9 del distrito una veintena de niños hace una caminata en zancos, se juntan para hacer círculos y otras figuras, y algunos hasta saltan en un pie sin temor a caerse. Tienen entre 8 y 12 años . Son un grupo de chicos que ha recibido formación en actividades circenses como malabarismo, acrobacias y zancos. Sus profesores son jóvenes que también han crecido en estas calles del sur de Lima y que ahora son los líderes del grupo de circo-teatro Bigote de Gato .

Esta asociación cultural de arte y educación se fundó en el 2010 , y en el 2011 dio a luz su proyecto de circo comunitario El Hormiguero, con la intención de fomentar el arte entre los niños y adolescentes del distrito y promover que aprovechen su tiempo libre en estas actividades para alejarlos de otras más peligrosas. El proyecto fue elegido este año como un "nuevo punto de cultura" por el Ministerio de Cultura

César Zambrano , fundador y líder del grupo, cuenta que desde un principio tuvieron claro que querían trabajar en su comunidad. Él es profesor egresado de la Escuela Profesional de Circo de La Tarumba y junto a Sandra Yac y Randy Molina dieron vida a Bigote de Gato. Hoy son siete los profesores que dictan talleres y entre ellos hay de todo: desde un claun hasta un chef y un ingeniero. Con el apoyo de instituciones como la Asociación Atocongo , entre otras, han logrado comprar materiales como zancos, clavas, pelotas, diábolos, monociclos y otros artefactos.

El viernes pasado asistimos a uno de sus talleres con los niños del distrito. Varios de ellos ya son duchos con los zancos y casi todos empiezan a perder el miedo a hacer acrobacias : ya se paran de cabeza, se sostienen sobre los hombros de los más grandes sin perder el equilibrio y forman torres subiéndose unos sobre otros. "Este grupo va a presentar todo lo aprendido en unas actividades que estamos programando para mayo y junio . Eso es hacer circo comunitario", explica César.

Aquí los pequeños todavía no tienen mucha destreza para los malabarismos pero seguro aprenderán más adelante. Basta ver su interés cuando César y los demás profesores empiezan a hacer volar pelotas, aros y diábolos de colores fosforescentes. "El año pasado empezamos talleres de niños y, al principio, dudamos de que vendrían. Pero los perifoneamos y vinieron, aprendieron rápido y vimos que había un gran interés. Incluso los padres se comprometieron. Es motivador ver cómo la comunidad se involucra. Eso nos hace seguir adelante ", explica César.

Como grupo, Bigote de Gato ha participado en varios eventos en Villa El Salvador , pero una de las presentaciones que más recuerdan es la que hicieron en el Festival de Cultura Viva el 2011 . Fue la primera vez que estaban en un evento de ese nivel, con luces, sonido y muchos espectadores. También se han presentado en la Alianza Francesa de Miraflores , donde dieron un seminario para los niños que estudian allí.

Por ahora Bigote de Gato sigue trabajando en formar a nuevas generaciones de niños en estas actividades circenses y sus propios integrantes siguen perfeccionando sus habilidades. "En nuestras presentaciones nosotros –los más experimentados– hacemos malabarismos con clavas y pelotas, trapecio de telas, piruetas con monociclo y algunas acrobacias. Un claun hace de hilo conductor. Lo nuestro es más una performance porque somos un grupo de circo-teatro", explica César.

Ahora que el Ministerio de Cultura los ha considerado como un nuevo " punto de cultura ", sienten que su trabajo y su proyecto de un circo comunitario han sido reconocidos y que eso les da más visibilidad.  También recibirán un incentivo económico que invertirán en comprar más materiales, vestuario y equipos. "Eso le da peso y seriedad a nuestro proyecto", señala el director.

¿ Por qué poner el acento en los niños y adolescentes ? El grupo se enfoca en ellos porque con ello apuestan a futuro . "Los niños desarrollan su autoestima, su personalidad, pierden la timidez . Ya no tienen miedo de ser observados, ganan en seguridad. Eso es bueno para vivir en comunidad", explica César. No han perdido de vista el espíritu solidario que dio origen a su distrito hace muchos años.

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