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Magaly Solier presenta su primer disco, Warmi. Warmi, en quechua, significa mujer y este es el personaje central de los huaynos de la Solier, alentados por el coraje de las mujeres víctimas de la violencia
Hans Huerto A.
Magaly Solier pide un café y, en broma –rayando el mediodía–, un pollo a la brasa. Lo que no es broma es el hambre insaciable que, luego de su triunfo en Berlín, la acompaña en el lanzamiento de su primer disco, Warmi, compendio de once huaynos muy personales. La actriz y cantante de 22 años no se guarda nada sobre su música, marcada, como su personaje Fausta en La teta asustada, por la época del terrorismo.
–Cuando se estrenó Madeinusa dijiste que no te considerabas actriz, más bien cantante. ¿Sigues pensando igual?
–Es cierto, no era actriz, pero ahora he aprendido mucho. Lo dije porque desde los ocho años canto y la actuación vino después, cuando conocí a Claudia. Ahora me gustan las dos cosas, porque también es lindo vivir la vida de los personajes.
–¿Qué marcó tu oído cuando eras niña?
–Huaynos, huaynos y huaynos. Y los Prisioneros. Recuerdo que mis amigas cantaban “Sexo compro, sexo vendo, sexo arriendo” y yo les gritaba “¡Qué les pasa, dónde estamos! ¡Groseras!”. Eran las chicas que ya venían a Lima, compraban discos. Además, en la radio en Huanta escuchaba rock, desde que pudimos captar la señal en casa.
–Pero en Huanta ya habías ganado concursos, como el Festival de la canción ayacuchana Buscando nuevos valores, dos veces. ¿Eso te ayudó como actriz?
–No lo sé, yo en esos momentos me metía en un personaje que les iba a cantar a los jueces y me dejaba llevar por la música. Y cuando ganaba era lo máximo. Pero antes de eso le tenía miedo a la gente. La primera vez me olvidé la letra y hasta la melodía, hasta que empecé a recordarlo todo y dominé al público. Y ahí ya actuaba.
–En el cine estás delante de una cámara, pero con la música te enfrentas al público en vivo...
–Yo cuando actúo me olvido de la cámara y cuando terminamos el rodaje recién me digo “esto lo va a ver todo el mundo”. Y lo más difícil es no ver la cámara y olvidarse de ella. Pero con el público en el canto se hace una relación especial, los miro y conecto con lo que quieren de mí.
–¿Educaste tu voz cuando viniste a Lima?
–Lo que pasa es que de niña cantaba en la escala de re menor, pero, si iba a hacerlo profesionalmente, tenía que crear una voz particular y para eso tenía que educarme. Con el dinero de Madeinusa me eduqué, compré mi clavinova (teclado), empecé a componer mis letras y mi maestro me enseñó técnicas de canto.
–Para La teta asustada también compusiste canciones. ¿Cuánto de ello se ha trasladado a tu disco Warmi?
–Ni un granito. Si yo compuse canciones para La teta... fue para el personaje de Fausta. Ella tiene una voz y música. Pero Magaly no puede cantar como Fausta, ni Fausta como Madeinusa. Aunque en los bonus tracks de Warmi incluyo Por qué me miras así.
–¿Tu música es el huayno tradicional o está dentro de la ola de la fusión?
–Lo mío ha nacido muy dentro de mí, no sé si es fusión, pero sé que no es huayno neto. No hay nada electrónico, eso sí. Todo es acústico, porque el instrumento real se siente.
–¿Con qué peruano te gustaría compartir escenario?
–Con Gianmarco. Me encanta su forma de ser y su música. Fui a verlo en el Estadio Nacional y logró transmitirme mucho con su actuación.
–Para muchos, el referente inmediato de tu carrera sería Yma Súmac. No solo has dicho que quisiste ser como ella, sino actúas y cantas, como ella lo hizo en algún momento.
–La gente quizá espere que mi disco se parezca a los de ella. Cuando conocí su música me quedé lela. Pero cuando me senté al teclado a componer y quise imitarla, me di cuenta de que no podía, de que primero tenía que sacar de dentro de mí lo que había querido hacer desde muy niña. Por ello cogí las historias del mundo en que crecí. De niña, cuando me iba con mi madre a hacer trueques de fruta por cereales, veía a mujeres enfrentándose a hombres. Una vez vi a una mujer bajo la lluvia y el granizo darles duro a cuatro hombres. En mi casa, también, a la hora de almorzar escuchaba a las mujeres que a veces iban a ayudar con la tierra, mientras chacchaban coca y contaban lo difícil que había sido la época del terrorismo: “Mi marido quedó herido, resentido.
A veces me pega”. Yo les preguntaba y me contaban su vida, eran mis vecinas. Y a la hora de componer me he roto la cabeza tratando de resumir sus vidas en mis canciones.
–En una de las canciones justamente cantas sobre el encuentro de dos mujeres, que representan el pasado y el presente. Esto empata también con la temática de La teta..., personajes del presente marcados por un pasado difícil.
–Es que yo he vivido eso, no me apropié de la vida de Fausta, estuve con esas víctimas. Hay miles de víctimas del terrorismo, como Fausta, como los personajes de mi disco, como en la película Días de Santiago... Y ese el tema de mi disco, porque es lo que conozco. Porque uno crea sobre lo que conoce.
–El presidente García felicitó al equipo de La teta asustada, pero la película habla sobre las víctimas, muchas de ellas de su primer gobierno.
–Cuando yo, o las mujeres de la sierra, lo escuchan hablar, les hierve la sangre, es como que piensan “si te viera, te mato, por tu culpa he perdido a mi hijo, por tu culpa pasó esto”. Yo lo veo como el Presidente del Perú, no le tomo importancia a lo que dice o habla. Hay gente que se muere por conocer al presidente, tocarlo. Yo no siento eso.
–La composición debe haber sido más que catártica.
–Sobre todo en uno de los temas, Guitarra. Es sobre las personas que mi madre o mis hermanas me contaban que habían perdido por el terrorismo. Es sobre la gente que volvía y volvía a recordar un balazo, un casquillo que iba rodando. Una madre que recuerda: “Oigo su voz, oigo su llanto, en aquel silencio el gatillo sonó, el casquillo rodó y la pólvora se esfumó y nunca más la guitarra volvió a cantar”. Pero los demás personajes son los que se enfrentaron con lo que el terrorismo dejó, los que no porque perdieron a sus familiares dejaron de enfrentarse a la vida.
Alcances
Fechas. Este 17, la Solier y su grupo presentan Warmi en el Auditorio Ricardo Palma. Luego –el 19 y 26 de marzo– harán lo propio en el Cocodrilo Verde.
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Eres una gran mujer, independiente y decidida. Otro ejem de ponerse metas y luchar por alcanzarlas.
Felicitaciones Magaly... como Huamanguina me enorgullece el saber que al fin una persona que ha vivido el terrorismo y sus secuelas de cerca haya logrado canalizar esos sentimientos y vivencias que la violencia deja y lograr un producto para que el resto del mundo lo escuche y quiza comprenda.
Sigue adelante warmillay, eres el orgullo de nuestra tierra.
Un abrazo desde Toronto, Canada de tu paisana Evangelina.
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