Médico muerto en Kenia ya descansa en suelo de Arequipa

Último adiós. Esposa e hijos de Juan Jesús Ortiz tomaron decisión porque estudió en la Unsa. Galeno, natural de Puno, fue asesinado en atentado terrorista en la ciudad africana de Nairobi.

Edwar Quispe Hancco.
Arequipa.

Envuelta en un pequeño manto naranja, fue enterrada ayer la caja con las cenizas del médico Juan Jesús Ortiz Iruri en el cementerio Jardines de Arequipa del distrito de Cerro Colorado. El galeno de 63 años murió durante el atentado en el centro comercial Westgate en Nairobi (Kenia), el 21 de setiembre.

Su esposa, María Teresa Arguedas, junto a sus hijos Ricardo y Luis Alberto, tomaron esta decisión en vista de que el médico inició en Arequipa su carrera profesional; además, en las aulas de la Universidad Nacional de San Agustín (Unsa) conoció a su esposa.  

Tras el atentado en el país africano, la familia hizo todo lo posible para conocer lo que había pasado con Juan Jesús, quien radicaba hace 25 años en África. 

Aquel trágico sábado, el galeno se encontraba con Juanita, su hija de 13 años, quien corrió con mejor suerte al sobrevivir luego de recibir dos disparos por los miembros del grupo extremista Al Shabaad. El movimiento de resistencia islámica asesinó a más de 60 personas aquel fatídico día. 
 

ÚLTIMO ADIÓS

La familia y amigos del extrabajador de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) llegaron al camposanto cerca al mediodía. 

Ricardo Ortiz, el mayor de los cuatro hijos del médico, cargaba la urna con los restos de su progenitor, junto a su madre María Teresa. Su hermano Luis Alberto, quien realizó todos los trámites para repatriar sus restos, cargaba el retrato del patriarca.

Fue su cuñada, Ana Arguedas, quien dio algunas palabras para despedir al difunto, que arribó a Arequipa el pasado lunes. Entre sus deseos pidió perdón para los responsables del atentado. Paz para las víctimas y sus familias que como ellos también debían enterrar a sus seres queridos. 

“Gracias por el apoyo que le brindan a mi hermana y a mis sobrinos en este momento de dolor. Estoy contenta al saber que mi cuñado está en el cielo. Su vocación siempre fue servir a los demás. Fue una buena persona”, dijo.

Los hermanos del galeno  dieron fe de su sacrificado trabajo fuera del país, al contar que estaba encargado de implementar sistemas de salud pública y diseñar planes para combatir y prevenir la malaria y el sida para las Naciones Unidas en África. Incluso antes de desempeñar este trabajo se desenvolvió en puestos como director del hospital de Ilave, (Puno), su tierra natal.

"El gordito, así le decíamos de cariño. Siempre fue bonachón. Su deseo de superación lo llevó a salir del país. Lo daba todo por su familia y su prójimo", dijo Favio Nilton Aantezarao Iruri, quien afirmó además que Juan era el segundo de sus seis hermanos.
 

TARDÍA REPATRIACIÓN

A las pocas horas de la muerte de Juan Jesús Ortiz, su hijo Ricardo, quien se encontraba en Estados Unidos, contó a los medios de comunicación que el Perú no cuenta con un consulado o embajada en la zona donde ocurrió el atentado (Nairobi-Kenia).

Además, la Cancillería peruana dijo que la repatriación podría extenderse incluso varias semanas, por la serie de trámites exigidos en el país africano. 

Su hijo, Luis Alberto Ortiz, dijo que el Gobierno de ese país fue el que más los ayudó en estos trámites. El cuerpo de Juan Jesús fue cremado en Kenia antes de ser repatriado al Perú por decisión de sus familiares. 
 

Su profesión lo llevó por diversos países hasta llegar al África

El perfil en las redes sociales de Juan Jesús detallan que fue profesor adjunto en la Universidad de Puno, donde enseñó Epidemiología y Salud Pública para los estudiantes de medicina y de enfermería entre los años 1984 y 1987.

En 1989 fue coordinador del Proyecto Save the Children Reino Unido. En coordinación con las autoridades sanitarias del distrito Nepalí, en Nepal Pascua (Dhankuta), logró organizar un Centro de Rehabilitación Nutricional y apoyó la entrega de servicios de salud. Trabajó hasta 1991. 

 En el 2008 en adelante se desempeñó como representante adjunto de la Unicef en Kenia, donde apoyaba en la elaboración de estrategias para combatir el VIH-SIDA

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